Mario César Camaño fue un médico uruguayo que, a sus 91 años, pudo mirar atrás hacia una carrera de 62 años dedicada íntegramente a la medicina. Su legado profesional incluye hitos significativos en Puerto Montt y, de manera muy preponderante, en Potrerillos, Atacama, durante los años 1972 y 1973. En aquel hospital minero se desempeñó como jefe de cirugía, dejando una huella tan profunda que su figura es recordada hasta hoy en documentales sobre la zona.
Formado en la Universidad de la República en Uruguay, alcanzó el grado de profesor adjunto de cirugía a los 38 años. Sin embargo, las circunstancias de la época lo llevaron a Chile en 1972 junto a su familia. Tras su paso por tierras chilenas, en 1974 se estableció en Diamante, Entre Ríos, Argentina, donde residió durante 52 años.
Su actividad fue incansable y polifacética: asistencial, académica, docente y gremial. En Argentina, presidió la Asociación Médica de Diamante y la Sociedad de Cirugía de Entre Ríos. Además, fue secretario general y de docencia en la Federación Argentina de Gastroenterología (FAGE), llegando a ser editor de su revista nacional. Sus investigaciones cruzaron fronteras, obteniendo premios y publicaciones en Uruguay, Argentina y Francia.
Esta vasta trayectoria no la recorrió solo. Desde 1952, su vida familiar y profesional estuvo unida a la de Edith Schettini, pediatra que también trabajó en Puerto Montt y Potrerillos. Ella falleció a los 88 años, tras una vida llena de reconocimientos y afecto.
En lo personal, el orgullo de Mario y Edith se extiende a una numerosa familia de 6 hijos, 17 nietos y 8 bisnietos. Entre ellos destaca su hijo Carlos Ernesto, quien es chileno y orgullosamente «potrerillano». Fue Beatriz, la hija mayor, quien a través de su antiguo compañero de estudios, Luis Cortés, mantuvo un contacto epistolar que permitió a la familia reencontrarse emocionalmente con los recuerdos del viejo Potrerillos.

