Por Cristóbal Morales 

Desde su declaración como un proyecto de interés por el Ministerio de Obras Públicas en 2015, el proyecto de tranvía para la conurbación La Serena-Coquimbo se presenta como una moderna solución para la movilidad en la zona, pero la larga demora en su licitación ha convertido esta promesa en incertidumbre y revela un problema no solo técnico sino también organizacional. 

Este proyecto trae consigo la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los habitantes de  la conurbación al combatir problemas como la congestión vehicular, en especial si se considera que contempla un trazado de 15 km, 18 estaciones y una inversión de US$230 millones, según un estudio de Zonas de Oportunidad en torno al Transporte de Déficit Cero.  

Por otro lado, en Chile no existe actualmente un sistema funcional de tranvía urbano, por lo que esta iniciativa se podría transformar en una alternativa novedosa para la modernización del transporte público en regiones donde se ve presente la instauración de nuevos sistemas como el de la flota de buses eléctricos no solo en la conurbación La Serena-Coquimbo sino también en otras comunas como Ovalle y Copiapó. 

Además, con la inclusión de este sistema de tranvía, los tiempos de traslado podrían disminuir significativamente. Según el mismo estudio de Déficit Cero, este podría reducirse a tan solo 20 minutos, siendo esto una diferencia considerable si se compara con el actual tiempo de demora en medios de transporte como lo son las micros o buses eléctricos, los cuales pueden llegar a demorar hasta una una hora en viajes intercomunales.  

También la integración territorial podría mejorar, ya que ciertos sectores siguen teniendo baja oferta de transporte público, por lo que incluir las líneas del sistema del tranvía podría acercar a estos y a sus habitantes que se encuentran más alejados.  

Es cierto que el tranvía podría convertirse en una solución moderna para la movilidad en la conurbación, sin embargo, el mayor enemigo de este plan ha sido la demora, ya que originalmente se contemplaba su ejecución para el segundo semestre de 2023, y tres años más tarde, la población sigue a la espera. Es más, el tranvía reapareció en una nueva cartera de proyectos 2024-2026 del Ministerio de Obras Públicas, pero su licitación se proyecta recién para 2029.  

Por lo mismo, no basta con que el proyecto siga siendo contemplado a futuro: se requiere además de planificación, seguimiento y claridad institucional. En este sentido, la Dirección General de Concesiones, organismo que tiene la tuición de la iniciativa, sostuvo una reunión por última vez el 17 de julio de 2025 con el GORE de Coquimbo, mientras que el proyecto continúa en Fase II de Anteproyecto, lo que significa que sigue en etapa de estudios para evaluar su viabilidad bajo el sistema de concesiones.  

Por ello, más que seguir anunciando de forma intermitente el proyecto de tranvía, La Serena  y Coquimbo necesitan que el proyecto deje de ser una promesa y que se transforme, finalmente, en una obra concretada. 

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