Amor, ven, sigamos caminando,
estoy seguro que éste camino
es el que nos lleva a la paz y al amor,
no, no mires para los lados, no,
olvidémonos del mundo cruel
donde nos agobiaron penas y dolores.
Ven, aprovechemos los últimos rayos
del Sol, que nos acaricie con su calor
y nos cubra con su manto protector,
como cuando éramos niños y jugábamos
con la inocencia que brotaba alegrando
nuestros inquietos corazones.
Cuidado amor, no permitas que las tentaciones
te desvíen del camino correcto,. mira,
la luna nos sonríe y sus rayos nos llevan
a navegar por el valle de nuestro romance,
cuando nuestras miradas se fundieron
y nuestros corazones entonaron la canción
del amor, que luego sembramos en los hijos.
Ven, busquemos la constelación o galaxia
donde sembraremos el jardín del amor
en la otra vida, en el otro mundo soñado,
ese será amor, nuestro jardín del Edén,
por el que tanto luchamos en este mundo cruel.
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(18.08.26)
AUTOR: RICARDO PONCE CASTILLO
HIJO ILUSTRE DE: COQUIMBO. CHILE.
DERECHOS RESERVADOS.

Isabel y El aire que compartimos
(LuiGer, chileno)
En Potrerillos tejiste tu vida entera,
entre cerros que custodian tu memoria;
pero tu alma, Isabel, siempre miró al este,
allí donde se alza la Cordillera de Atacama.
Añoraste volver… volver a ese suelo altivo,
donde el viento es puro y el cielo infinito;
allí donde tú, yo, ése y aquel respiramos el mismo aire,
el mismo suspiro.
Hoy ya no hay distancia ni muro que separe,
tu espíritu libre regresa a esas cumbres amadas,
respira de nuevo aquel aire que conocimos,
ese aire que fue nuestra vida, nuestra raíz y calma.
Se apagó tu voz, mas no tu recuerdo,
quedó en Potrerillos tu huella en la cordillera;
quedó en tus hijos y esposo, que guardan con ternura
Lo que un día un día, compartieron.
Que el Señor te acoja en su morada eterna,
que la cordillera te sirva de lecho y de abrigo;
ya sin dolor, sin nostalgia, sin espera,
descansa en paz… junto a ése aire que siempre amaste.
Cada vez que miremos hacia las cumbres de Atacama,
o respire el viento que baja hasta el valle,
sentiremos que estás aquí, cerca,
porque el mismo aire nos une… y nunca se acaba
Este poema lo hice llegar a una profesora de nuestra agrupación *»Profesores del Ayer»* que perdió a su hermana. Y dice::
A la Hermanita que se fué… (Luiger, chileno) Cuando se siente el silencio de la ausencia,
la vida se detiene al instante,
el corazón busca doloroso consuelo
en los recuerdos que nunca mueren.
Tu hermana no estará entre ustedes,
pero su sonrisa seguirá viva en ti,
en cada risa compartida,
en cada abrazo que te dejó grabado.
Que su memoria sea tu refugio,
que su amor sea tu fuerza,
hoy en los brazos de un Dios bueno,
traiga paz a tu corazón herido.
Mi, yo. (LuiGer, chileno) Con esta barba tan blanca y un gran bigote,
con mi cámara siempre lista para el disfrute.
Con Niña, mi gatita voy muy sonriente,
¡Hasta como buzo he posado, tan valiente!
Desde Antofagasta a Los Vilos he viajado un montón,
Disfrutando del mar y la buena sazón.
Ya sea en la playa, con mis hijos Ammy y Hans,
¡Siempre hay una selfie, donde la alegría nunca me ha de faltar!
Saludos tocayo, gracias por el espacio…