Monumento Histórico Nacional de Chile

Hacemos esta comunicación en nombre de una comunidad de uruguayos que vivió (revivió) en Potrerillos en los años 1972 y 1973.

Ha pasado más de medio siglo pero las vivencias están como si hubiesen sido ayer.

Éramos varias familias con muchos niños, en total 64 uruguayos, a los que se sumo un chilenito 18/05/1973 Carlos Ernesto Camaño Schettini.

En un pantallazo general nos resulta difícil narrar las multifacéticas experiencias.

De lo geográfico y profesional, a lo familiar, a la integración social y a la subjetividad y afectividad de nuestras llegadas y partidas.

Muchos contrastes: todos fueron impensados.

En Uruguay el desarrollo poblacional ha sido en el litoral del Océano Atlántico, del Río de la Plata,  del Río Uruguay, y alguno de sus afluentes (cerca del agua).

Llegamos con desconocimiento total al centro del desierto más seco del mundo, a 3200m de altura en la Cordillera Andina. En nuestro País el cerro más alto tiene 504 metros

Todo eso con un cielo azul inigualado, en un paisaje de belleza incomparable.

Experiencia Medico Social:

La mayoría  éramos  médicos con diferentes especialidades: cirujanos generales, pediatras, clínicos, neumonologo, cirujano pediátrico y enfermeras. Incluían docentes destacados.

En lo profesional la relación médico – paciente, fue de altísimo nivel afectivo.

Queremos decir que social y profesionalmente nos integramos a una comunidad tan especial como era la de los trabajadores de las minas del Cobre Chileno.

Nuestra comunicación fue muy diferente a la que hubo con los americanos y sus “adláteres”*.

Se tradujo en la vida de nuestros niños y sus condiscípulos que antes no podían entrar al sector vigilado de los directivos de la empresa en el barrio Americano, transformándose  en una convivencia normal, así como con sus familiares.

Hospital de Potrerillos.

Después de recorrer otros lugares de Chile nos fuimos concentrando en Potrerillos.

Las experiencias de los que llegaron primero nos llevaron a  ocupar un lugar útil y necesario en esa colectividad.

Tenía una herramienta para nosotros cautivante: el Hospital de Potrerillos: edificio añejo pero reciclado, tecnológicamente muy bien dotado  para esa época, con personal de enfermería de primera y tecnólogos bien formados.

Nos pusimos a la orden de una población laboralmente activa y sus familiares.

Pensamos, por variados motivos, que sus demandas fueron satisfechas dado que exhibían mucha confianza en nuestro trabajo. Se refleja en un documental del Hospital donde recuerda nuestra participación.

Cubrimos las urgencias y las cirugías programadas, incluyendo una obstrucción de aorta abdominal a la que pusimos una prótesis aorto – bifemoral.

En un mes (agosto de 1973), superamos los 100 pacientes operados.

Para ello construimos un segundo quirófano y formamos dos equipos quirúrgicos con los correspondientes anestesistas, todos compatriotas.

Los obrero de los talleres de la mina, “fabricaron un separador” para cirugía abdominal que nosotros diseñamos.  Lo conservamos y lo siguen usando, mi hijo Jorge y mi nieto Nicolás ambos cirujanos.

En suma, una actividad por demás gratificante.

Cualitativamente esto también se repitió en pediatría, clínica médica y un neumonologo consultante que residía en la mina de El Salvados.

Experiencia Social:

Las familias de nuestra colectividad adaptadas plenamente.

Los niños, mayoritariamente entre 8 y 13 años, iban a la escuela y hacían deportes (tenis y futbol). Destacamos su felicidad por los paseos en burro que llegaron hasta Aguas Dulces.

El 11 de Septiembre de 1973

Todo cambio y los uruguayos de Potrerillos decidimos colectivamente dejar el país.

Salimos ordenadamente, por nuestra voluntad, después de recibir la oferta para seguir trabajando en allí. La hizo la mayor autoridad de la región militar del norte chileno. Lo había conocido cuando acompañó a Salvador Allende mientras conversaba con nosotros en la celebración del segundo aniversario de la nacionalización del cobre, cerca del aeropuerto de El Salvador.

Fue en una entrevista que nos hizo en el Hotel de Copiapo, frente a la plaza principal. Nos había  llevado un ómnibus militar al cuartel de la ciudad. Me reconoció y tuvimos una breve conversación.

Migraciones

Después de esta decisión comenzamos la segunda o tercera migración. En tres tandas viajamos en avión a Antofagasta y de ahí a Salta en tren pasando por el Paso de Socompa.

En Argentina después del 26 de Marzo de 1976 la mayoría de uruguayos se disperso por el mundo.

Los Camaños nos quedamos y hace 52 años estamos en Diamante, Entre Ríos, República Argentina.

Nuestra familia creció: 4 hijos uruguayo, uno chileno y un argentino. Actualmente somos más de 40 integrantes en cuatro generaciones.

Siete son médicos. Multinacionales: uruguayos, argentinos, chilenos brasileros, españoles, franceses e italianos.

Edith mi esposa falleció a los 88 años, pediatra en Potrerillos, era parte del grupo Sanitario que se refugió en Chile.

Que nos trajimos y conservamos

  • Recuerdos felices, las despedidas y agradecimiento infinitos.
  • Pequeños objetos:  piedras verdes, azules y blancas de la Mina Vieja
  • Regalos numerosísimos que recibimos entre lagrimas y abrazos
  • Numerosos objetos de cobre
  • Artesanías en láminas de cobre repujadas que hice en un curso nocturno.
  • Artículos de cocina: ollas Marnicot (Made in Chile) que conservamos y mantas compradas en La Pulpería
  • Fotos: una con nieve después de la Camanchaca y otras de las despedidas
  • Una valija que nos regaló Manuel Maluenda, chofer de la  ambulancia
  • El casco blanco de Jefe de Cirugía

Ha pasado tanto tiempo:

Pero los recuerdos son imborrables y tan grandes como el agradecimiento a Chile

Ahora se suma saber que estuvimos en un Monumento Histórico Nacional de Chile

Gracias a Chile de:

Mario Camaño (90 años)

Familia Camaño Schettini (con un chileno)

Colonia Uruguaya de Potrerillos

Exiliados en el Chile de Salvador  Allende

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